Barcelona, 18 abr (EFE).- Una Rosalía apoteósica se ha entregado por completo a Barcelona este sábado en su cuarto y último concierto en la ciudad, de la que se ha despedido con nostalgia al recordar a los maestros que la apoyaron en sus inicios y a quienes ha homenajeado con un largo agradecimiento.
«Barcelona, me remueves todo», ha reconocido la cantante después de dar inicio al concierto vestida de frágil muñeca bailarina, con tutú y zapatillas de ballet, y de la misma manera que empieza ‘Lux’: con ‘Sexo, violencia y llantas’ y ‘Reliquia’.
La cantante ha afirmado en un largo discurso en catalán que Barcelona es un punto central en su cartografía emocional: «Es un lugar que me lleva hacia atrás y me hace ilusionarme hacia adelante», ha asegurado.
Desde esa memoria pasada, ha querido agradecer el legado de sus maestros, como el cantaor Chiqui de la Línea, la bailaora Yolanda Cortés o el flamenquista José Maya, además de a la profesora de ballet para este espectáculo, Tatiana Yerakhavets, quien la ayudó a preparar la coreografía un mes y medio antes del inicio del tour.

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«Agradezco mucho con vosotros compartir este proceso de aprendizaje (…) en un mundo como hoy en día donde hay tantos ojos mirando, yo no quiero dejar de hacer aquello que me hace ilusión y siempre me he lanzado a hacer cosas nuevas», ha afirmado visiblemente emocionada.










