Por qué el PP sigue siendo la mejor opción

 

Actualidad Económica pide el voto, este domingo, para el Partido Popular,  estas son las razones.
Nos jugamos mucho en las elecciones de este domingo 20 de diciembre. Y no es demasiado difícil de explicar. Después de la recesión más cruenta de las últimas décadas, la opción es muy sencilla: o queremos que el país prospere, siga creciendo y creando empleo o queremos volver al punto de partida, a la situación dramática en que nos dejó el socialista Zapatero.O queremos un modelo de sociedad en el que los ciudadanos sean súbditos y sigan atados al Estado desde la cuna hasta la tumba, o apostamos por una sociedad abierta en la que los individuos sean más libres, tengan la posibilidad de disfrutar de una parte más importante de su salario -menos impuestos- y puedan desplegar toda su capacidad de creación de riqueza, que es mucha.
Aunque los precursores de la nueva política digan lo contrario solo hay dos modos de conducir una nación. Uno asegura la prosperidad. El otro el fracaso. El primero apuesta por la oferta, el segundo por la demanda. Este último es fiel a los postulados de Keynes, que ya han sido amortizados por la historia. La tesis es que hay que inyectar dinero en la economía, ya sea a través de la política monetaria o de la fiscal, para provocar el aumento del consumo, del crecimiento y del empleo. Quizá si el ilustre personaje siguiera vivo estaría de acuerdo con los socialistas y Podemos,que en términos económicos son dos partidos que coinciden en que para sostener el crecimiento es preciso que la gente gaste, y que si no lo hace lo deseable, hay que entregarle dinero gratis.
A mí me parece que no es un buen consejo. Imaginen lo que ocurriría en España si por ejemplo repartiéramos a todos los ciudadanos un cheque gratuito de 300 euros. No hay duda de que aumentaría el consumo en una proporción similar, pero no habría ninguna garantía de que tal gasto contribuyese al crecimiento de la nación. Se perdería en las importaciones. Como los consumidores por fortuna son libres, comprarían los bienes y servicios que desearan, los que ofrecieran la mejor calidad al precio más reducido posible, y no tengan duda de que muchos de ellos no serían españoles.
El resultado sería que este cheque gratuito de 300 euros ayudaría en muchos casos a impulsar otras economías y a crear empleo en otras zonas del planeta. Nada que objetar. ¡Estupendo! Sería el resultado de la globalización. Pero no es el escenario ideal. No es el que un partido con sentido común desearía para España. El énfasis de la política económica debe ponerse, al contrario de lo que hace la izquierda, no en el reparto sino en el crecimiento, en el fomento de la competitividad del país, que es la prueba de fuego de su capacidad para seducir a los consumidores, los propios y los ajenos.
El problema de la economía española no es la demanda interna, que va como un tiro, sino la oferta, todavía atenazada por regulaciones restrictivas, la falta de concurrencia, un mercado laboral rígido y unos grupos de presión que siguen perjudicando el interés general. ¿Y qué es lo que deberíamos hacer para fomentar la competitividad? Pues bajar los precios relativos y aumentar el valor añadido de nuestros productos. Para ello se necesita una Administración eficiente, un sistema bancario saneado que esté en condiciones de ofrecer crédito al que esté en disposición de honrarlo, una energía más barata, libre de las cargas impuestas por la subvención desproporcionada a las industrias renovables, unos impuestos razonables y un mercado laboral flexible.
No sabemos hoy cuál será el próximo Gobierno de España. Pero conocemos algunas cosas. Por ejemplo que la estancia en el poder del socialismo siempre se ha saldado con recesiones, y que cuando el PP ha gobernado, siempre ha acabado su mandato promoviendo la recuperación de la economía nacional.
Actualidad Económica cree que, en las actuales condiciones del país, recién salido con un éxito muy destacable de una recesión profunda, en una posición de gran fortaleza en Europa, el único partido que puede garantizar la continuidad de esta trayectoria de éxito es el Partido Popular, y su candidato Mariano Rajoy. (Expansio.com)